Y esta es la fábula del cliente bacano. Ese que nos citó un domingo a las 7 de la mañana, porque trabajaba en una empresa hasta los sábados, de modo que no podía ser otro día.
Iba a montar un bar y necesitaba de todo: Tarjetas personales, cartas de producto, pendones, aviso exterior, publicidad, hasta diseño del lugar. Empezamos a hacerle propuestas de diseño y las citas comenzaron a ser mas frecuentes: viernes en la noche; por ejemplo, para aprobarlos.
Dos meses despues,habiamos entregado todo el material ya impreso y logicamente pasamos la factura.
El tiempo pasó, el bar se quebró y nunca pagó. El cliente voló y esa platica tambien se perdió. El pobre publicista sin sueldo quedó y todo por haber pensado: Hermano,despues le cobramos, ESA GENTE ES BIEN!.
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